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Compliquemos el futuro: regulemos las tasas de interés

Una de las primeras cosas que nos enseñan a los economistas cuando empezamos a estudiar es que el ahorro es igual a la inversión. Evidentemente, como muchas de las cosas que aprendemos en la universidad, esta es una simplificación extrema, hecha con el único fin de facilitar la comprensión de la realidad. Sin embargo, en este caso específico la cosa es más o menos acertada. A continuación le explico el porqué. Cuando usted, estimado lector, decide ahorrar, lo que esta haciendo es reducir su consumo en el presente a cambio de mayores niveles de consumo en el futuro (por ahora dejemos de lado los motivos que lo llevan a preferir el consumo futuro por sobre el consumo presente). Si muchas personas deciden hacer lo mismo, lo que va a pasar es que la tasa de interés que va a ganar por su ahorro va a tender a bajar. La lógica es simple, como todos reducen su consumo en el presente, el dinero disponible en el banco aumenta y dado que al final del día el negocio del banco consiste en prest...

Lo que interesa de las tasas de interés.

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Durante estos últimos días se ha dado a conocer uno de los principales objetivos con la nueva ley de bancos: el control de las tasas de interés. El argumento es “democratizar el acceso al crédito”, lo que en primera instancia parece loable y bien intencionado. Pero permítame recordarle que el camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones. Bolivia ha sido uno de los países lideres en la región en regulación bancaria, gran parte del éxito de nuestro sistema bancario se ve en la ausencia de créditos a parientes o amigos de gerentes de bancos por sumas exorbitantes (a los que estuvimos muy acostumbrados   por mucho tiempo ). Se ve en el crecimiento del propio sistema, que ha pasado de atender en algunas pocas ciudades, a cubrir una gran parte (aunque aun falta bastante) del territorio nacional. Pero donde realmente se observa el éxito del sistema financiero es en el extraordinario desempeño de las microfinanzas que si bien, mas allá del mito, no siempre llegan a los mas...

El qué y para que del crédito (¿productivo?)

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De un tiempo a esta parte estamos presenciando una fuerte discusión sobre la necesidad de “crédito productivo”, fundamentada en la concepción de que el crédito es una suerte de pomada mágica que cura todas las deficiencias de nuestra economía. Con crédito lograremos despertar nuestro espíritu emprendedor e innovador, lo que hará que cada uno de nosotros se convierta en un pequeño empresario, saldremos así de la pobreza y cada uno de nosotros será dueño de sus propios medios de producción. Nada más alejado de la verdad. En primer lugar porque los emprendimientos deben ser empezados con capital y ese capital debe ser, por definición, poseído por el emprendedor, al menos en una mínima parte. Esta afirmación que resulta algo descarnada cuando pensamos en la infinidad de buenas ideas de negocio que no se llevan a cabo por falta de capital tiene dos fundamentos importantes: el primero está en la señal de compromiso que se debe mostrar con el éxito del negocio, ¿si el emprendedor no arrie...

Generando riqueza sin posesiones

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En nuestro país no referimos a una persona que tiene dinero como aquella que “es de tener”. Esta simple frase, tan familiar y explicativa, tiene detrás de sí un concepto muy arraigado en la psicología colectiva: la riqueza se genera por la posesión y no por el uso de activos. Una prueba de esto es que si yo le pregunto a usted cual es la forma de financiar cualquier emprendimiento, con muchas probabilidades usted me responderá que es a través del crédito. Esto implica que estamos suponiendo que yo debo poseer los medios de producción para poder generar riqueza. En otras palabras, significa que suponemos que solo es el capitalista el que puede generar riqueza (ya sea que yo sea dueño del capital hoy o dentro de cinco, diez o cualesquiera sean los años en los que yo termine de pagar mi crédito). Pues bien estimado lector, no necesariamente. Aquí un ejemplo: el leasing, o lo que a nosotros los economistas nos gusta decirle, el arrendamiento financiero, que no es otra cosa que alquil...